Por diversos relatos de maestros de diferentes niveles educativos sé que al egresar como Licenciada en Educación Preescolar será difícil que me "consientan" y me brinden facilidades de estar en un jardín bien ubicado, seguro y de manera permanente, sé que no será fácil pero sea a donde sea que me manden desempeñaré mi trabajo con entusiasmo y la mejor actitud, como dicen "el perico donde quiera es verde". A ciencia cierta no podría definir la estructura y el contexto del jardín, no me lo imagino, pero soy consiente al por mayor de las deficiencias que presenta el sistema educativo de mi país y quien sabe, a lo mejor me envíen a un jardín en la zona mas humilde de la ciudad, teniendo que atravesar de norte a sur, me enfrentaré a la falta de material, de presupuesto, de disposición, incluso puede ser posible que en lugar de estar en un jardín de niños sea enviada a una primaria o secundaria pues ahora se egresa en calidad de Licenciada en Educación Básica lo cual infiere en que puedo ser asignada en un rol completamente diferente al que decidí enfocarme, aunado a todo lo anterior, lo más importante radica en los niños pues sé que además de ser sometida a su cariño, deseo de aprender y a sus juegos, también veré aspectos de ellos que nadie se imagina, quizá me encuentre con un niño bonito, bien bañado, peinado y que siempre lleva lunch en abundancia, pero sé que en gran parte, los niños no son así, que son seres humanos que quizá lidian con una madre descuidada, un padre golpeador, niños que no saben si van a comer ése día o que no saben lo que es recibir regalos en Navidad, pequeños que pueden estar a cargo de los abuelos porque la mamá está en la cárcel o quizá, niños con capacidades diferentes que llegarán a cambiar mi vida.
No sé lo que me aguarda, pero cuando llegue pienso que, aunque mi función es orientar para que aprendan, ellos también tendrán mucho que enseñarme a mi.
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